SANACIÓN ENERGÉTICA

 

Todo es energía. Nuestro cuerpo es energía y desprende energía. El Aura es la energía que nos envuelve, la cual es un reflejo de cómo somos nosotros.

Si nos imaginamos que nuestro cuerpo lo rodea un huevo de agua, que siempre viaja con nosotros, es fàcil saber que es mucho mejor que el agua esté limpia y transparente antes que turbia. También es mejor que circule con armonía que esté estancada. Tampoco será bueno que haya bichos “parásitos” moviéndose en ella.

Toda energía densa y encallada se puede transformar, aumentar de vibración o liberar. Además se puede canalizar y llenar de energía nueva.

Por ejemplo, si alguien sufre una depresión y resulta que lleva consigo una energía de tristeza, tan solo se transmute esa energía, se producirá un gran cambio en el estado de ánimo. O, por ejemplo, si se lleva una energía que está saturando el hígado, se sufrirá malestar físico, rabia, irritación, etc... Quitando o transformando esa energía se producirá la sanación del hígado.

Sin trabajar directamente la energía también se puede mejorar esta. Todo está conectado, al trabajar el físico, o la mente, o las emociones, esto también se refleja en la energía que se desprende.

No atraemos nada que no tenga algo relacionado con nosotros. Por ejemplo, si nuestro punto débil es el miedo, atraeremos energía de miedo, con lo que nos provocará más miedo. Por eso, es importante, después de una sanación energética, trabajar a nivel de conciencia, para así no volver a caer en los mismos “errores”.

Carles Gallego ©2010
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